miércoles, 11 de diciembre de 2013

En busca de aceptación

Una mañana absolutamente normal, al despertarme me entero sobre la muerte de alguien que parecía tenerlo todo… pero lejos de eso, no tenía nada.

Lejos estoy de caer en el cholulaje, solo que con el transcurrir del día, fui interiorizándome sobre la muerte de ese alguien, ¡claro era la noticia del día!… la muerte del egocéntrico millonario. Sin dudas con el pasar del tiempo y al enterarme cosas sobre su vida… no pude dejar de sentir tristeza, sobre ese alguien que lo tenía todo, pero no tenía nada, que en realidad nada de lo que tenia lo llenaba y lo sometía a la búsqueda incansable de aquello que no encontraba.

Una persona llena de miedos, buscando aceptación en los demás. Esos miedos fueron los que  justamente cuartaron su vida. Vivió  mostrando al mundo una falsa felicidad pero sin hallar la verdadera.

Estoy Hablando de Ricardo Fort. Una persona que vivió relegado y olvidado por su propia familia. Luego de la muerte de su padre, quien lo mantenía oculto.

Se muestra, construyendo una fortaleza con dinero. Pensaba que esto mas la perfección física que buscaba incansablemente harían que esa persona relegada y olvidada fuese sustituida por otra  aceptada y amada por los demás.


Por Lucas del Vallín

miércoles, 13 de noviembre de 2013

La ventana del alma


Sin dudas los gestos componen  una gran porción  en la comunicación. Movimientos de manos, tensión en los músculos de la cara, miradas… en fin, todo el cuerpo interviene en la misma. Pero seguramente la vedet de todo esto sea la mirada, los ojos.

Al menos yo creo que las miradas dicen mucho, o casi  todo. Se percibe mucha energía en la mirada, por supuesto la energía o la intensidad de la misma no es igual en todos los actores. ¿Nunca sintieron la mirada de alguien?... que  estaba detrás suyo y no lo podían ver… sin embargo lo percibieron.

A su vez este grado de percepción también varía según cada persona, como hay quienes escuchan  más o menos que otros. Pero seguramente todo hemos sentido alguna vez una mirada.

Soy aquel que piensa que los ojos son la ventana del alma. Y si nos detenemos a mirar los ojos de  una  persona, sin duda podemos tener una idea de sus sentimientos, de sus intenciones. Una persona que está mintiendo o tiene otras intenciones, seguramente no pueda mirar a los ojos. Y si lo hace tiene grandes chances de ser descubierto.

Los ojos son  permeables... No es casualidad que los jugadores de póker, jueguen ocultando su mirada, con lentes oscuros. Una manera de ver, dejando que… quien nos mira vea solo una parte.

Por eso cuando mires a los ojos, no solo mires… trata de ver… y quizás veas más que solo simples ojos.


Por Lucas del Vallín

viernes, 1 de junio de 2012

Ajedrez humano


Seguramente si comparamos la vida con un juego muchas personas dirían “nada tiene que ver con nada”, pero tratemos de abstraernos de esa connotación de suerte y deporte que todos asociamos con la palabra juego. Y pensemos, no en cualquier juego, sino en el Ajedrez.

“el ajedrez no es como la vida, es la vida misma” dijo Bobby Fischer. Y cuando leí esta frase no pude evitar la comparación.

Lo que el Ajedrez tiene como particularidad, es que el factor suerte, que está presente en todos los juegos es disminuido, dejando este factor casi nulo. Todo queda librado a la habilidad y estrategia que posee y lleva a cabo cada jugador. Y a su vez esta habilidad y estrategia está sujeto a los movimientos o jugadas que el otro jugador realice.

Esto trasladándolo a la vida, no es ni más ni menos que las relaciones humanas, donde tu forma de actuar está íntimamente relacionada a la forma de actuar del otro. Claro que las relaciones humanas son mucho más complejas y  muchas veces los intervinientes no son solo dos personas, pero en definitiva a grandes rasgos este punto de comparación es totalmente valido.

También son fundamentales las habilidades, capacidades y estrategias, este último refiere a la forma de vida de cada persona. Por supuesto nuevamente, más complejo las habilidades pueden ser adquiridas según la capacidad de cada uno. Este es otro punto valido de comparación que vuelve a darle la razón a Bobby Fischer.

Pero la suerte si es fundamental en la vida, esto derribaba toda comparación posible entre esta y el Ajedrez. Pero un momento, traslademos el juego a la vida y asignemos una pieza a cada persona.
Que desgracia si me tocara ser el Peón, quien va al frente de batalla y es el primero que matan, además  solo puede mover un solo casillero casillero por vez. Y a quien no le gustaría ser la reina, quien no tiene ninguna restricción o el rey, que es quien tiene más valor y todas las piezas son sacrificables con tal de que el no pierda su vida.

De esta manera la comparación entre la vida y el Ajedrez sí tiene muchos puntos de comparación. Por supuesto las relaciones humanas tendrán infinitos vericuetos y salvedades, pero a grandes rasgos la frase de Bobby Fisher demostró ser válida.

Ahh una cosa más cuando termina el juego, todas las piezas van a la misma caja.

Por Lucas del Vallín


martes, 15 de mayo de 2012

Un encuentro con dios

Solo se podía escuchar el aullido del viento, como si este se hostigara con las viejas puertas de madera y las golpeara una y otra vez. El cielo nublado aun escondía más esta capilla entre los árboles.

Alejada del barullo y las luces propias de las grandes ciudades, un hombre de unos aproximadamente 55 años, se encontraba arrodillado, solo, sin más que el frio de la soledad. Pelo largo canoso que se camuflaba con su barba, sin poder, distinguir con claridad que era cada cosa. Ropa oscura, sucia, algo rota, como desgarrada en los extremos.

Su integridad estaba frente a un enorme crucifijo, con la cabeza inclinada hacia abajo, podía verse como una gota de sudor se desprendía de su frente húmeda y bajaba por su barba, sus ojos bien apretados, su rostro tenso por la fuerza y concentración que ponía al repetir su voluntad. Sus manos entrelazadas, apretando con fuerza esperando ser escuchado.

De repente como si un rayo cayera desde el cielo e iluminara por completo la vieja capilla, cambiando ese ambiente frio y ventoso, típico del otoño,  por una serenidad y calidez que abrazaba el lugar.

Una voz clara y suave dijo…

-          ¡Hijo! estoy aquí escuchando tus pedidos.
-          ¡Señor! Menos mal que has atendido mis penas…


Dijo entusiasmado, se que estas aquí para escucharme y atender mis suplicas…

-          Como habrás escuchado necesito dinero, para poder encausar mi vida y poder dar lo mejor a mis seres queridos
-        Te ofrezco 5.000 dólares a cambio de tus brazos… dijo pausadamente       ¡No  -   señor!, no puedo hacer eso…  respondió confundido.


Mirando al cielo y con voz temblorosa aclaró: no podre cargar a mis nietos, ni abrazar a mis hijos… señor no me pidas eso.

-         -     Te ofrezco 10.000 dólares, pero por tus piernas
-          -    ¡Pero señor!, no puedo hacer eso…

Volvió a mirar al cielo, y entre silencios suspiró: perdería mi movilidad, mi independencia, mi libertad para ir de un lado al otro.

-         -    Te ofrezco 15.000 dólares, pero voy a pedirte tus ojos
-         -    Pero señor…

¡Los ojos no!, no podre ver más un amanecer, la cara de mi esposa mimándome o las caras de mis nietos jugueteando, el mar… tantas cosas mi dios.

-          Sabes lo que pasa hijo… que tu ya eres rico, pero no te has dado cuenta.

Esta historia fue inspirada en el relato de un amigo.
Lo mío solamente es un decoro que espero sea del agrado del lector.

Por Lucas del Vallín

domingo, 20 de noviembre de 2011

Proyección en el tiempo


Una de las acepciones de la palabra proyección es “imagen o manifestación de una cosa en otra”. Llevando esta definición de proyección a la vida, podría significar componer una imagen de nuestra propia vida en otro tempo.

Hoy ante la pregunta “¿cómo me proyectaba para este verano?” la respuesta se escondió tras el silencio. La duda se apropio de mis pensamientos… entonces me detuve y dije… ¿cómo puede ser que me resulte fácil proyectarme a períodos lejanos de tiempo y complicado hacerlo en períodos más cercanos?

¡Un momento!... ¿cuándo nos proyectamos acaso, no imaginamos?... Componemos una película de nuestra vida en distinto tiempo, sea cual sea ese tiempo. Entonces ¿por qué me costaba hacer esa composición a sólo un  par de meses de la actualidad y me era más fácil en un periodo más alejado?

Sin duda la película que imaginamos es irreal, y nada más irreal que pensar a largo plazo ¿no?...no siempre, pero es verdad que cuanto mayor es el tiempo en el cual proyectas, menos puntos de comparación hay con la realidad.

Hagamos una prueba… supongamos que usted piensa en un viaje que realizara en 5 años, y luego piense en realizar ese mismo viaje en 15 días, seguramente este último le será más complicado. Habrá mas variables en juego, como ¿con qué dinero cuento?, ¿sí puedo pedir vacaciones en el trabajo?, o ¿con quién dejo el perro? Me conecto más con la realidad, esas preguntas seguramente no las hicimos cuando pensamos en un viaje a 5 años.

Creo que logro entender porque me resulta más difícil proyectar mi vida a un futuro cercano que en uno lejano.  Cuanto más próximo está el futuro más conexiones con el presente hay, y se consideran variables que antes no eran consideradas.

Al imaginar a largo plazo, esa película también está sustentada por pilares ilusorios, lo cual facilita la proyección.

Por Lucas del Vallín

miércoles, 9 de noviembre de 2011

¿Dios tiene facebook?

Redes sociales, todo un fenómeno de nuestros días. Las redes sociales, están compuestas por grupos de personas que están conectadas entre sí. Parece ser fundamental en estos días estar conectado con otras personas.

Y… ¿dios tiene facebook? Sonaba en mi cabeza reiteradas veces esa pregunta mientras escribía este artículo, una pregunta cuya respuesta es demasiado obvia, pero… digo juguemos un rato.

En la mitología griega acaso no existen muchos dioses, el dios de tiempo, el dios del mar, el dios de  la luz y porque no el dios facebook, el soberano, padre de los dioses y hombres, al igual que Zeus. Todo debe ser refundado con el paso del tiempo y la tecnología.

¿No hay hoy muchas personas que hacen preguntas en el facebok esperando ansiosamente las respuestas o comentarios de otras personas al igual que lo hacían los antiguos griegos, que consultaban el oráculo a la espera de la respuesta de los dioses? En la mitología griega el oráculo, era el lugar a donde asistían los mortales, como yo, para que lo dioses les dijeran su parecer ante determinadas situaciones. Seguro nos dirían lo correcto, ¡¡¡Son dioses!!!

Entonces ¿el facebook es como el oráculo? Si los dioses se agregaran quizá sí, este podría ser nuestro nexo. Aaah no olvidemos subir fotos, esto también los ayudaría a tener una idea más fiel de la realidad de la nuestras vidas.

Ahora bien este fenómeno de redes sociales también puede ser utilizado para monitorear nuestras vidas por posibles secuestradores. No solo estas publicaciones, como si fueran una ventana de nuestras vidas, puede ser vista solo por los dioses. ¡¿Pero cómo?!... ¿el oráculo no es solo para los dioses?  Esto no parece ser tan así…

También se utilizan estos medios, para estudiar a las persona. Hay empresas que analizan y agrupan a las personas según sus intereses o actividades, ya que es un mapa de todos los lazos relevantes de cada una de ellas. Hacen llegar por ejemplo propagandas políticas. ¡¡No puede ser!!… ¿Dios no es de ningún partido político? Creo que lo pilares que sostienen mi vida están siendo derrumbados... 
Tranquilo también propagadas de otras cosas.

Bueno este es un fenómeno social que azota por estos días. Como  dijo Charles Bukowski “La gente no me llena, me vacía en fin estas redes sociales son sub-conjuntos de personas entrelazadas y conectadas entre sí.

No es que yo sea un Anarquista total, tengo facebook, celular y demás solo esta bueno ironizar un poco, además sino hago ironías y comparaciones irreales en un tema actual, este artículo seria aburrido y lo cambiarían rápidamente por el facebook.

Por Lucas del Vallín

miércoles, 2 de noviembre de 2011

El poder de la palabra

No soy una persona de decir a cada rato mis sentimientos, tal vez tendría que hacerlo más, pero sin embargo protejo un poco mas mi sentir, no con las acciones pero si con las palabras. No pronuncio fácilmente el “te quiero”, o el “te amo”, no está en mi forma de ser. ¿Está mal o está bien? es una pregunta que suelo hacerme y no encuentro la fórmula que me diga que hacer.

Muchas veces pienso por dentro, que suerte tienen aquellas personas que deslizan a cada momento esas palabras. Como si estas palabras no constaran  de suficiente fuerza y fuera necesario repetirlas.

Aunque pienso ¿serán genuinas esas palabas?  No será que las nombran a cada rato porque en sí no encierran mucho valor para ellos. No lo sé, es una forma de pensar, solo digo que quizás el repetir mucho estas palabras debilitan su significado.

Yo al menos no revelo tan fácilmente lo que realmente siento. Suelo mimetizarlo con risas o con un mirada picara, hacer algún juego de palabras. No es que quiera defender mi forma de ser y hacer creer que esto que planteo este bien.

Si bien hay veces que expreso estos sentimientos,  no es esto lo más habitual. Mi boca no es un manantial por donde se deslizan estas palabras. Trato de escatimar estas palabras justamente para que estas no pierdan su valor.

Lo que trato de decir es que justamente no uso con frecuencia estas expresiones, para no minimizar su genuino valor. Por esto al dosificar estas palabras, ganan un gran valor emocional que las separa de muchas otras, no solo para quien las recibe sino también para quien las dice.

Por Lucas del Vallín