Hoy ante la pregunta “¿cómo me proyectaba para este verano?” la respuesta se escondió tras el silencio. La duda se apropio de mis pensamientos… entonces me detuve y dije… ¿cómo puede ser que me resulte fácil proyectarme a períodos lejanos de tiempo y complicado hacerlo en períodos más cercanos?
¡Un momento!... ¿cuándo nos proyectamos acaso, no imaginamos?... Componemos una película de nuestra vida en distinto tiempo, sea cual sea ese tiempo. Entonces ¿por qué me costaba hacer esa composición a sólo un par de meses de la actualidad y me era más fácil en un periodo más alejado?
Sin duda la película que imaginamos es irreal, y nada más irreal que pensar a largo plazo ¿no?...no siempre, pero es verdad que cuanto mayor es el tiempo en el cual proyectas, menos puntos de comparación hay con la realidad.
Hagamos una prueba… supongamos que usted piensa en un viaje que realizara en 5 años, y luego piense en realizar ese mismo viaje en 15 días, seguramente este último le será más complicado. Habrá mas variables en juego, como ¿con qué dinero cuento?, ¿sí puedo pedir vacaciones en el trabajo?, o ¿con quién dejo el perro? Me conecto más con la realidad, esas preguntas seguramente no las hicimos cuando pensamos en un viaje a 5 años.
Creo que logro entender porque me resulta más difícil proyectar mi vida a un futuro cercano que en uno lejano. Cuanto más próximo está el futuro más conexiones con el presente hay, y se consideran variables que antes no eran consideradas.
Por Lucas del Vallín


