viernes, 1 de junio de 2012

Ajedrez humano


Seguramente si comparamos la vida con un juego muchas personas dirían “nada tiene que ver con nada”, pero tratemos de abstraernos de esa connotación de suerte y deporte que todos asociamos con la palabra juego. Y pensemos, no en cualquier juego, sino en el Ajedrez.

“el ajedrez no es como la vida, es la vida misma” dijo Bobby Fischer. Y cuando leí esta frase no pude evitar la comparación.

Lo que el Ajedrez tiene como particularidad, es que el factor suerte, que está presente en todos los juegos es disminuido, dejando este factor casi nulo. Todo queda librado a la habilidad y estrategia que posee y lleva a cabo cada jugador. Y a su vez esta habilidad y estrategia está sujeto a los movimientos o jugadas que el otro jugador realice.

Esto trasladándolo a la vida, no es ni más ni menos que las relaciones humanas, donde tu forma de actuar está íntimamente relacionada a la forma de actuar del otro. Claro que las relaciones humanas son mucho más complejas y  muchas veces los intervinientes no son solo dos personas, pero en definitiva a grandes rasgos este punto de comparación es totalmente valido.

También son fundamentales las habilidades, capacidades y estrategias, este último refiere a la forma de vida de cada persona. Por supuesto nuevamente, más complejo las habilidades pueden ser adquiridas según la capacidad de cada uno. Este es otro punto valido de comparación que vuelve a darle la razón a Bobby Fischer.

Pero la suerte si es fundamental en la vida, esto derribaba toda comparación posible entre esta y el Ajedrez. Pero un momento, traslademos el juego a la vida y asignemos una pieza a cada persona.
Que desgracia si me tocara ser el Peón, quien va al frente de batalla y es el primero que matan, además  solo puede mover un solo casillero casillero por vez. Y a quien no le gustaría ser la reina, quien no tiene ninguna restricción o el rey, que es quien tiene más valor y todas las piezas son sacrificables con tal de que el no pierda su vida.

De esta manera la comparación entre la vida y el Ajedrez sí tiene muchos puntos de comparación. Por supuesto las relaciones humanas tendrán infinitos vericuetos y salvedades, pero a grandes rasgos la frase de Bobby Fisher demostró ser válida.

Ahh una cosa más cuando termina el juego, todas las piezas van a la misma caja.

Por Lucas del Vallín


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